RECUERDA…

RECUERDA…

Spellbound, película de 1945 dirigida por Alfred Hitchcock cuyo título fue traducido al español como Recuerda, narra la historia de la doctora Constance Petersen una psicoanalista que atiende a John Constance personaje que sufre amnesia tras vivir un trauma y está afectado por miedos y doble personalidad como consecuencia del mismo.

¿CÓMO PUEDE UN TRAUMA DEL PASADO ACTIVARSE EN EL PRESENTE?

Hay una escena, en la que la doctora está comiendo con su paciente, y ella dibuja sobre el mantel blanco con un tenedor unas líneas paralelas. En ese momento, John entra en confusión y terror. Lo que ha ocurrido es que las líneas sobre el mantel han activado el recuerdo de su experiencia traumática (ya que se asemejan al dibujo de esquíes sobre la nieve donde ocurrió todo).

Aquí el enlace a la película: https://www.youtube.com/watch?v=aSQKQ70Aeak

Este fenómeno que observamos en terapia se llama: RECUERDO DEPENDIENTE DEL ESTADO.

El recuerdo dependiente del estado es un fenómeno importante relacionado con la memoria traumática. Cuando un estado interno actual reproduce el estado interno producido durante un evento anterior (en este caso evento traumático), los detalles, estados de ánimo, información y otros estados asociados con ese evento se pueden recordar o ponerse en marcha espontáneamente.

El recuerdo dependiente del estado puede ocurrir de manera espontánea (no necesariamente en el transcurso de un trabajo terapéutico). No resulta raro que un trauma sea traído a la consciencia por una condición interna (respiración. Ritmo cardíaco acelerado, un estado de ánimo emocional particular etc.) que recuerda la respuesta original al trauma (como la persona reaccionó al evento traumático). Este proceso se puede poner en marcha por una multitud de disparadores externos: un color, una imagen, sabor, contacto, olor, etc. También puede ser provocado por el ejercicio, la emoción o la excitación sexual. Cualquier cosa que sea un recordatorio de la respuesta traumática es un posible catalizador.

Sucede por ejemplo que alguien que ha sido víctima de abusos reaccione ante un olor (que activa inconscientemente el recuerdo del abuso si se codificó el olor a sudor por ejemplo, del abusador), generando ansiedad, angustia, miedo… Muchas veces ocurre que uno no sabe el por qué de estas reacciones porque no las asocia conscientemente.

Gracias a abordajes terapéuticos como EMDR o intervenciones sobre el trauma, podemos acceder a recuerdos atrapados en el cerebro partiendo de sucesos del presente para ayudar a la persona a reprocesar la experiencia vivida y librarse de los síntomas que la angustian en el presente.

Bibliografía

Libro: El cuerpo recuerda

Autora: Babette Rothschild

Editorial: Eleftheria

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Olga Prieto Blanco y Pedro Ruiz López (centro BADaBé)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL SUEÑO DE LA RAZÓN PRODUCE MONSTRUOS

EL SUEÑO DE LA RAZÓN PRODUCE MONSTRUOS

Cuando llegó a mí este collage creado por LETICIA PRIETO LEAL, me recordó la primera vez que escuché esta frase como su título: «El sueño de la razón produce monstruos». Cuenta la artista que se inspiró en Goya y la cantante Lana del rey (que parece descansar con la frase «no confiar en nadie» sumida en un estado de dulce duermevela mientras plumas y murciélagos la rondan). La atmósfera brillante y rosácea transporta a un mundo onírico y fantástico brillante como el que nos sumimos cuando nuestra razón duerme.

Y es que en la frase «EL SUEÑO DE LA RAZÓN PRODUCE MONSTRUOS» hay tres posibles interpretaciones:

-Podemos entender el sueño como el estado del dormir, ausencia de vigilia. En ese estado aparecen los monstruos de la irracionalidad (la locura, la sin razón).

-Otra interpretación habla del sueño de la razón como estado onírico: Todos hemos vivido cómo en nuestros sueños aparecen monstruos, creados por nosotros mismos y que se manifiestan en un estado de inconsciencia.

-Y la última habla del sueño de la razón como los ideales: Cuando la razón se empeña en soñar realidades que son perfectas y fantaseadas tras las cuales tantas veces corremos y perseguimos (volviéndonos un poco monstruos nosotros mismos por la frustración y exigencia que conlleva).

La ausencia de vigilia, ausencia de ideal, estado onírico o estado de imaginación. En cada caso, la consecuencia interpretativa es distinta, sobre todo en relación con el término adjunto “razón” que relativiza la función del término sueño -como “sueño de la razón”.

Y en estos tiempos, en que como dice un terapeuta con el que trabajé «queremos saberlo todo» a veces nos impedimos soñar, soltar la razón y es algo que tememos, a nuestros monstruos imaginados, evitados o creados y así nos volvemos presos de nosotros mismos y la locura que es ser esclavo sólo de lo razonable, lo racional.

Por favor: ¡SOÑEMOS!

GRACIAS LETICIA PRIETO LEAL POR TU CREACIÓN Y TU INSPIRACIÓN

Podéis ver el collage en centro BaDaBé y más obras de la artista en instragram.com/hol0grama

 

 

 

 

 

 

 

EL PROCESO EN PSICOTERAPIA: ¿CÓMO SE CAMBIA?

EL PROCESO EN PSICOTERAPIA: ¿CÓMO SE CAMBIA?

¿CÓMO SE PRODUCE EL CAMBIO CUANDO ALGUIEN ACUDE A TERAPIA?

Los motivos que llevan a pedir ayuda son variados, La mayoría de las veces tiene que ver con el sufrimiento que nos está generando cierta forma de actuar, pensar o sentir sobre la que no tenemos control (conciencia).

Con la psicoterapia, uno deja de comportarse, pensar y sentir de cierta manera, la más habitual y automática, para comenzar a realizar cosas diferentes que le llevan a sentir y pensar de una forma distinta.

Por eso la metáfora del cambio que explicamos en ocasiones a los pacientes para que puedan comprender su proceso: Por ejemplo, alguien que ha sido muy complaciente en su vida (agradando a los demás y adaptándose a sus necesidades por encima de sí mismo) realiza un proceso de psicoterapia y al darse cuenta de este patrón de comportamiento en toda su dimensión, comienza a actuar de una forma más «egoísta» (ahora cuando le piden dice que no, piensa más en sí mismo que en lo que necesitan los demás…).

Si observamos el movimiento de un péndulo (como en la imagen), va de un lado a otro (en el caso del paciente de la complacencia «extrema» a tocar el egoísmo «extremo». En el momento del cambio, es fundamental comprender que está «penduleando», cambiando, transformando sus patrones de comportamiento, sentimiento y pensamiento. Poder permitir/se este movimiento le llevará a que el péndulo, de manera natural vaya acortando su movimiento, pudiendo así llegar a un punto más central (ya no será extremadamente complaciente, ni solamente egoísta, sino que equilibrará estas tendencias hasta poder, escucharse a sí mismo y a los demás), desarrollando así la posibilidad de moverse en ambos sentidos (no automáticamente solo en uno).

Porque sí, con la psicoterapia se cambia, uno se mueve y gana posibilidades de ser, de actuar, de sentir y pensar, más allá de los patrones aprendidos, automáticos, que enjaulan encasillan y limitan nuestra manera de estar en la vida generando sufrimiento.

DEJA QUE TU ALMA TE ALCANCE

DEJA QUE TU ALMA TE ALCANCE

«Se cuenta que un hombre se aventuró a entrar en territorios inhóspitos de África. Quería hacer un recorrido de kilómetros atravesando la selva. Iba acompañado de sus porteadores, indígenas acostumbrados al terreno que cargaban con sus pertenencias y le guiaban para no perderse en el camino. Todos ellos llevaban un machete en la mano y se abrían paso con determinación entre la espesa vegetación. Iban rápido, ya que el aventurero tenía el objetivo de avanzar de cualquier manera y llegar a su destino lo antes posible.

Si aparecía un río, lo cruzaban sin tropiezos. Si había que subir una colina, apuraban el paso para no perder ni un minuto. Pasaba el tiempo y continuaban avanzando sin aliento, hasta que de repente, todos los porteadores se detuvieron de golpe.

El aventurero se sorprendió. Llevaban tan sólo unas cuantas horas de marcha. Y así, les preguntó:

-¿Por qué habéis parado? ¿Es que acaso estáis cansados con apenas unas horas de camino?

Entonces, uno de los porteadores lo miró calmado y le dijo:

No señor, no estamos cansados. Somos gente de la selva. Simplemente ocurre algo: Hemos avanzado tan deprisa que dejamos el alma atrás. Ahora tenemos que esperarla hasta que nos alcance de nuevo»

(Relato africano)

Todos nos hemos sentido a veces desconectados de nosotros mismos. Como si el que se levanta para ir a trabajar, el que habla o hace cosas no fuera uno mismo sino otro, algún extraño. Podemos pasar a veces el tiempo actuando automáticamente (como conducir sin percatarnos durante un tiempo, fregar, o mantener una conversación incluso). Esta sensación de “desconexión” es frecuente y aparece cuando nos hemos sumergido en la rutina automática de nuestra vida.

Y ¿cómo podemos volver a conectarnos? ¿Cómo podemos recuperar nuestra presencia, nuestro centro?

Como cuenta este relato de la tradición africana, de lo que se trata es de volver a encontrar de nuevo nuestro centro, de dejar que vuelva “nuestra alma” a su lugar. El alma va despacio. Así como hicieron los porteadores si te sientes desconectado de tu centro lo indicado es hacer una pausa. Lo más probable es que hayas recorrido el camino con demasiada prisa. Esto te ha impedido ver el paisaje y, sobre todo, conectar tu alma con el sendero.

Dice un maestro zen que “estás a tres respiraciones de ti mismo” y el cuerpo así, es una vía para poder volver a conectarse, a  hacerse presente. Por eso cuando meditamos a veces creemos que afloran dolores, o sensaciones y pensamientos provocados por la práctica pero lo que sucede es que ya estaban, solo que no nos dábamos cuenta de ellos (como el aventurero cegado por llegar a su destino). Necesitamos volver a sentirnos y podemos hacerlo escuchando el cuerpo, ¡lo tenemos tan cerca y nos ponemos tan lejos!

Si no estamos conectados, no tenemos control sobre nuestra vida. No nos conocemos, ni nos damos cuenta de lo que sentimos, de lo que queremos, podemos estar tristes o hambrientos y no atender nuestras necesidades. Podemos decir cosas que no pensamos o establecer relaciones que no queremos. No disponemos de nuestra “alma” para crear, amar, sentir la vida.

Por eso la meditación es una práctica de volver a conectar nuestra alma con nuestro cuerpo y eso podemos hacerlo sentados en meditación, caminando, paseando, comiendo… Sólo abrirse a sentir lo que está pasando en nuestro cuerpo en ese momento es la brújula que ayudará a nuestra alma a alcanzarnos.

Y así no estaremos tan cegados por llegar al destino, sino que podremos vivir y disfrutar del viaje, tranquilos, conectados y seguros por este terreno inhóspito y misterioso que es la selva de nuestra vida. No olvides parar a esperar a tu alma te alcance.  BUEN VIAJE AVENTUREROS

LA ROSA Y EL SAPO

LA ROSA Y EL SAPO

Uno de los frutos que recibimos con la práctica de la MEDITACIÓN es que rompemos con las expectativas de la mente.

Cuando uno se sienta a meditar, muchas veces espera relajarse, encontrar un estado agradable,armonioso… Entonces cierra los ojos y siente confusión, inestabilidad, dolores corporales… Hablamos en el grupo de meditación de que uno/a se encuentra justamente con lo que hay dentro de sí mismo/a. Y es de eso de lo que huímos constantemente en nuestro día a día. Y para poder escapar de eso que ocurre dentro de nosotros, tenemos que recibir muchos estímulos, estar muy ocupados, activos, entretenidos… Y en ese loco movimiento que nos lleva a veces a enfermarnos para poder parar es donde muchas veces estamos, incluso convirtiéndolo en una forma de vida.

La mente sólo quiere lo agradable, elige lo que le gusta y rechaza lo que no le gusta. Es un mecanismo automático, no está bajo tu control a no ser que lo hagas consciente. Y esto que parece sin importancia, tiene grandes consecuencias en tu manera de vivir y estar contigo mismo/a. Continuamente tu mente juzgará y rechazará aquello que no «le guste» (alguna palabra que dijiste o acto que cometiste, partes de tí mismo que no te agradan y de otros, circunstancias vitales como procesos de duelo o crisis…). Es entonces como vivir compartimentado, a medias, aceptando sólo la mitad de la vida, medio vivir.

Entonces, ¿qué pasa con lo que queda en la sombra? Puedes creer que desaparece que si  no miras no  está o creer que tienes la capacidad de eliminarlo. Pero todo aquello sigue contigo y muchas veces es lo que encuentras cuando te sientas en silencio a mirar hacia dentro (como en la meditación). Por eso piensa… si quieres la vida entera, si eliges aprender a aceptarlo todo, a respirarlo todo (de ti y de la vida)

CUENTO: LA ROSA Y EL SAPO

Había una vez una rosa roja muy bella, era tan hermosa que se sentía de maravilla al saber que era la más preciosa de todo el jardín. Sin embargo, cuando miraba a su alrededor se daba cuenta de que la gente pasaba y la miraba desde lejos. Nadie se acercaba a apreciar su belleza. Preguntándose por qué ocurría esto, comenzó a mirar a su alrededor y vio un sapo, era grande y oscuro, y se dijo «claro es tan feo que aleja a las personas». Indignada, le dijo que se fuera inmediatamente y el sapo muy obediente dijo:

-Está bien, si así lo quieres me iré.

Pasó el tiempo y un día el sapo decidió volver a pasar por donde estaba la rosa. Mirando, le pareció no reconocerla tan sorprendido que estaba con lo que vió: La rosa estaba totalmente marchita, sin hojas, sólo quedaba un pétalo. Entonces le preguntó:

-No pareces la misma, ¿qué pasó con tu belleza?

La rosa contestó:

-Es que, desde que te fuiste, las hormigas me han comido día a día y nunca nunca ya pude ser igual ni tan bella.

El sapo contestó:

-Claro. cuando yo estaba aquí me comía las hormigas y por eso siempre eras la más bella del jardín

La rosa lo miró, y como una lágrima, su último pétalo cayo lentamente hacia la tierra…

 

PIENSO LUEGO RESPIRO…

PIENSO LUEGO RESPIRO…

Estamos practicando y experimentando en nuestro grupo de meditación semanal cómo la respiración está ligada con los procesos de pensamiento.

De tal manera que, cuando la respiración es superficial (clavicular, pulmonar) y rápida (la exhalación es igual o menor que la inhalación), los pensamientos son dispersos y abundantes, rápidos. Si aprendemos a ser conscientes de la respiración y ralentizar su ritmo aumentando su profundidad (abdominal), la mente entra en estado de concentración.

Otro indicativo de estabilidad y serenidad mental es cuando se produce de manera natural, una pausa después de la exhalación, es lo que en el zen se denomina «mente vacía».

Así pues, la respiración es nuestra eterna compañera y lazo con la vida; Lo que en el hinduismo llaman «`prana» dándole cualidades más allá del puro «oxígeno» o aire que respiramos, sino como energía vital. Con la práctica de «pranayama» o técnicas de respiración aumentamos la conciencia de este proceso en el cuerpo y su manejo para mejorar nuestra salud y bienestar.

Así como respiras, así piensas,

así como piensas, así sientes,

así como sientes, así actúas….

Así como actúas… así vives

Los Vedas son las escrituras sagradas del hinduismo, y están considerados los textos religiosos más antiguos de todo el mundo. Se cree que fueron compuestos hace al menos 3.500 años, y constituyen una vasta recopilación de himnos, encantamientos mágicos, apasionantes relatos mitológicos y fórmulas sagradas para alcanzar la iluminación.

En estas escrituras encontramos fórmulas de conocimiento entre las que se incluyen lecturas que reflejan el carácter sagrado que tiene la RESPIRACIÓN para el ser humano como este cuento:

«Los ojos, el oído, la mente, y el aliento entablaron una acalorada discusión sobre quién era más importante para la vida.

Después de una larga disputa, llegaron a la conclusión de que cada una de ellas se alejaría del cuerpo para comprender qué sucedería. 

La vista se alejó y los ojos se cegaron (daba miedo pero la vida siguió sucediendo),

El oído se alejó, y todo pareció pararse de repente (era raro, pero la vida siguió dándose)

La mente entonces se alejó, y dejó al cuerpo como en estado de coma (pero éste no murió), a pesar de todo siguió con sus funciones, parecía trabajar solo

Cuando le tocó el turno de alejarse al aliento, la vista, el oído y la mente sintieron una fuerte sacudida, como si fueran arrancados, y de inmediato suplicaron al aliento que nunca más abandonara al cuerpo.»

Y así, aunque no la veamos, no podamos oírla o darle muchas veces nuestra atención, la respiración se volvió sagrada porque es nuestro LAZO CON LA VIDA